14 mayo 2011

Politicos de Cachiporra


Seguramente todxs habréis visto alguna vez (algunos incluso habeis realizado) un guiñol tradicional de cachiporra... este guiñol se caracteriza porque los

personajes protagonistas solucionan sus diferencias dandose cachiporrazos unos a otros, lo que causa la risa entre el público infantil.

Así veo yo el desarrollo de estas elecciones municipales. Politicos destacados del gobierno y de la oPPosición van de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, con su Guiñol de Cachiporra, atizandose unos a otros con mas o menos mala leche, algo así como "¡ZP es malo, malo, malo... si le veis aparecer, niños, me avisais ¿vale? que le vamos a dar un cachiporrazo por dejar que los malos malosos de Bildu esten en los ayuntamientos!!" o los otros diciendo... " ¿habeis visto a la extrema derecha niños? me voy a esconder y cuando aparezcan.. ¡zas! ¡ cachiporrazo!

jajaja ", total, que el guiñol se termina, los niños y niñas se rien un montón y se van a sus casas sin haber oido ni una palabra del servicio medico de su pueblo, de la escuela de su pueblo, de las calles de su pueblo, de la basura de su pueblo... pero contentos... cada uno toma partido por uno de los "muñecos" y el día 22 irán como ovejitas a votar EN CONTRA del otro...

Pero aún hay una similitud más con el guiñol de cachiporrazos... lo que no vemos. Muchas veces, detrás de la estructura que forma el escenario, hay una misma

persona, manejando a los dos muñecos que pelean, de tal forma que gane quien gane la batalla a golpes de la escena, el que maneja a todos los muñecos, es el que cobra la pasta por la actuación.

Este domingo tenemos todxs la oportunidad de salir a la calle a expresarnos. Porque queremos que las marionetas que nos gobiernan no sean manejadas por el que cobra la pasta, porque queremos que pregunten al publico asistente como quiere que sea la continuación de la historia, porque queremos que sean de

verdad PERSONAS DEDICADAS AL SERVICIO PÚBLICO.

Otra forma de hacer política es posible.

¡Democracia Real YA!

Domingo 15 de Mayo de 2011

Todxs a la Calle

18 mayo 2009

Cancion de cuna para niños ebrios


- Sal del baño

- No

- Tengo que cerrar, joder, sal del puto baño

- No





A veces las noches se tuercen como espirales de tornillo acabadas en punta y en esas noches las hadas del amor suelen estar riendose por los rincones, sucios y llenos de colillas, de los pobres borrachos solitarios. Más de una vez me ha tocado montar la UVI de barra para algún herido grave de soledad. La cerveza no sirve como desfibrilador en esas ocasiones, pero el bourbon sí, el viejo cuatro rosas frio del fondo de la cámara ha devuelto a más de uno al mundo de los vivos desde la orilla de los deshauciados. Tan sólo hay que seguir las recomendaciones de uso: ingerir de un trago y exhalar el alcohol que se evapora al bajar hacia el estómago. Si tragas ese vapor en cinco minutos tendrás las botas llenas de salpicaduras.


Anoche tuve un herido grave, lo supe nada más entrar por la puerta. El murmullo que salia de sus labios al romper papelotes que rebuscaba en su raida bolsa militar no hacía más que confirmar mi diagnóstico. Miradas vacias dirigidas a la pantalla del movil con las mandibulas apretadas, amenazando con fundirse. El resto de los habitantes del planeta barra parecía no verlo, pero desde mi atalaya podia incluso oler el dolor que despedían sus ojos cuando se quedaban clavados en las torres amontonadas de cd's, en aquel desorden musical, territorio de guerra de sábados perdidos buscando una canción. De repente una especie de afán misionero me inundó y quise hacer algo por él, distraerle aunque fuera un rato, queria ser como el payaso de los hospitales infantiles, un nariz roja entre niños calvos. [-¿quieres oir algo en especial? -¿eh?] No podia esperar que se diera cuenta de lo que le estaba ofreciendo, elegir la música no era algo al alcance de cualquiera que entrara en el bar, pero tan sólo quedaban un grupo de clientes no habituales en la barra, y aunque no me daba igual oir cualquier cosa, ya tenía la nariz roja puesta. Pero aquel niño calvo no se daba cuenta de que estaba a su disposición para pasar aquel mal rato. [-que si quieres que ponga alguna canción en especial, como estabas mirando a los cd's...] Explicarle las cosas no daba resultado, parecia haber entrado en un estado semicatatonico, me miraba con las pupilas dilatadas, mientras se esforzaba en regalarme una sonrisa tipo mona lisa, y lo más que pudo fué acercarme su jarra vacia, sin palabras. Las pelis mudas tampoco se me daban mal, así que después de pasar por el cañero, le devolví la jarra y la sonrisa, más grande pero no menos falsa. Justo cuando me iba a dar la vuelta, resignandome a perder un punto más para mi beatificación, pareció decir algo. [-¿que tal una de Los Suaves?] Aquel tipo quería ir directo al dolor, regodearse en su propia miseria y escucharlo en voz de otro. La verdad es que Los Suaves es una buena elección si lo que quieres es hundirte hasta el cuello en el pozo ciego de tu propia mierda. No me apetecía nada poner a Los Suaves, así que empecé a revolver los cd's como un ladrón en la tienda de música, más pendiente de los ojos que tenía clavados en mi espalda, que de la música que pasaba por mis dedos.
De repente, un politono estúpido sonó a mi espalda [-"Te acaba de llegar un pedaaazo de mensaje de algun fiiistro"] y sin necesidad de darme la vuelta noté como sus ojos dejaban de prestar atención a mi nuca... y con un asustado susurro [-Noo, ahora nooo] se levantó , salió corriendo... y se encerró en el baño. En aquel momento hubiera apostado fuerte por una gastroenteritis severa o una deuda importante con algún camello impaciente, pero cuando a los cinco minutos apareció aquella chica preguntando por él me dí cuenta de que a veces la vida tambien va de farol.
Anoche aprendí que las cosas son mucho peores cuando las pensamos que cuando nos pasan, son peores cuando son futuro que cuando son presente, porque en el mismo instante en el que son presente, pasan a ser pasado, y entonces empezamos a curarnos de ellas, empezamos a olvidarlas, a asumirlas... Aquel joven no quería que su novia le dejase, y se le había ocurrido que la mejor forma de que aquello no pasara era no dejar que pasase, evitando el desastroso momento, que él visualizaba como el fín del mundo, y a la persona que lo protagonizaba, su chica. ¿Cobarde? no, creo que no es cobardía, es miedo. Un cobarde no sería capaz de reconocer su miedo, los tipos-avestruz se esconden sin que se les vea esconderse, los miedosos no tienen tiempo para pensar en eso. Ese mismo miedo no nos deja ver que el dolor está en la espera, en los interminables segundos que pasamos dudando sobre la certeza de lo que nos vá a suceder, agarrandonos una y otra vez a mil y un clavos ardiendo que nos queman las manos, y la esperanza... cuando las cosas pasan, la herida se abre, se corta la carne, el corazón... y todo empieza a cicatrizar...

12 mayo 2009

El corredor


Apareció una noche, sin tón ni són, el cepillo  estaba apoyado en la pared, y las entrañas de la caja ya habían vomitado lo poco que podían. - ¿esta abierto? -eso parece
Hasta el segundo trago esa fué toda la conversación, pero en cuanto el alcohol empezó a cumplir su función, el escurridizo nudo de la lengua pareció aflojarse y empezó a escupir palabras sueltas. No tenía especial intención de jugar a los crucigramas, pero tampoco me esperaba ninguna fiesta en mi honor, así que casi sin querer empezé a hilarlas mientras jugaba con un papelillo a envolver humo.
Famoso-triunfos-carreras-tristeza-correr-ganar-medallas-dinero-vida-mierda
Aquello parecía un poco dificil, asi que puse un tercer y cuarto vaso en la barra, uno para empujarle a hablar y otro para ayudarme a entender. Las cosas con intención siempre hacen efecto, a veces incluso el que uno pretende, aquella fué una de esas veces. En la barra las conversaciones entre dos a veces son tan dificiles como darle al barco de uno en una guerra de barcos, hay que acertar en latitud y altitud, hay que estar al mismo nivel, encontrar el canal de comunicación y aferrarse a el.
Aquel tipo había sido un gran corredor, al menos eso aseguraba, durante años su vida había transcurrido en pistas de atletismo, entrenando, corriendo, entrenando, corriendo, dejandose la vida cortando el aire, mofletes al viento. Eso había estado bien, por lo que contaba, pero un día empezó a ganar, objetivo ¿conseguido?... eso al menos era lo que parecía. A medida que las carreras se sucedían una extraña sensación le embargaba en lo alto del podio. No era feliz. Había dedicado años de esfuerzo y sacrificio para lograr estar ahí, y cuando lo había logrado la recompensa era el vacio. Miraba a su lado, al segundo y tercer clasificado y una sonrisa alegre junto con una mirada de envidia marcaban sus rostros, pero él estaba vacio.
Un día, al entrar por linea de meta, el primero, por supuesto, no dejó de correr. La gente en las gradas se levantó de sus asientos, sin entender muy bien porqué aquel tipo no respetaba las reglas del juego... estaría loco, claro. Pero la sensación de alegría volvió a su rostro. Eso era lo que le gustaba, lo que le hacía feliz... correr. Así que siguió corriendo, corriendo. Salió del estadio y se fué a su casa sin parar. Y eso hizo un día tras otro, correr. Sin más. 
Pero el mundo no está echo para que la gente busque su propia felicidad, sinó para seguir un orden esquemático. Los patrocinadores abandonaron aquel absurdo juego y dejaron de financiarle, los bancos del dinero le repudiaron, y tuvo que cambiarlos por los del parque. Pero el siguió corriendo, corriendo... hasta que le llevaron al centro. Allí doctores con batas, eminencias en el hacer felices a los demás, le atiborraron de pastillas para tratar de reconducir su modus vivendi, asi que ya no era feliz ni corriendo. Ahora  de vez en cuando, buscaba un podio con trago, un pedestal con rampa de bajada, que le hiciera cojer carrerilla para correr, correr, correr...